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Ejercicio fisico y Cancer

El ejercicio físico y Cáncer

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El ejercicio físico es una gran ayuda para las pacientes de cáncer de mama

Hacer ejercicio es quizá la última cosa que las pacientes de cáncer de mama desean hacer, sobre todo si están fatigadas.

Desde la prevención y el tratamiento, todas las herramientas resultan pocas para ganar la batalla contra el cáncer.

 En este sentido, recientes estudios apoyan la utilización del ejercicio físico como una herramienta terapéutica que sinérgicamente con el resto de tratamiento puede elevar la tase de supervivencia del cáncer de mama.

Sumar el ejercicio a la quimioterapia y a la radioterapia. Es un nuevo enfoque frente al cáncer, que cada vez gana más adeptos entre los profesionales sanitarios.

 También es una opción terapéutica para quienes han superado la enfermedad, porque podría reducir a la mitad las probabilidades de recurrencia.

 Según un informe de la institución británica MacMillan Cancer Suport (bajo el título de "A moverse más"), basta con tan solo 150 minutos semanales para obtener beneficios.

Para llegar a estas conclusiones, se han revisado más de 60 estudios, se ha encuestado a 400 profesionales y se han analizado los resultados de un proyecto piloto en el que la práctica de deporte formó parte del tratamiento para el cáncer. Los resultados confirman que el ejercicio podría ser la "mejor medicina" para tratar la enfermedad, ya que el porcentaje de los beneficios son altos.

Recomendaciones de los expertos

La Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) lanza una serie de consejos antes de incorporar la actividad física en el plan de tratamiento del cáncer. En primer lugar, se recomienda hablar con el oncólogo sobre la posibilidad de realizarla y, sobre todo, seguir sus consejos.

 Es necesario que el paciente recapacite acerca de qué tipo de entrenamiento le apetece hacer. Si es posible, es mejor acudir a un gimnasio y pedir a un amigo o familiar que sea el acompañante habitual (el apoyo social es importante y puede ayudar a cumplir con el objetivo).

También debe planificar su tiempo y fijar una hora para practicar la actividad elegida. En los días de tratamiento y los posteriores, o en caso de agotamiento, debe reducir tanto la intensidad como el tiempo (a 5 o 10 minutos al día). El ejercicio ayuda a minimizar los síntomas. El objetivo no debe ser acabar agotado, sino lograr los beneficios de una vida activa. Según la AECC, basta con 30 minutos diarios.

 

Siempre con precaución

Los investigadores que han redactado el informe británico abogan por incluir el ejercicio en el plan de tratamiento de cualquier cáncer.

Si bien es evidente que el ritmo y frecuencia debe ser reducido, recomiendan aumentar de forma progresiva los niveles, hasta cumplir las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) relacionadas con el deporte en personas sanas.

El entrenamiento y su intensidad deben determinarse según el estado de salud del enfermo, del tipo de cáncer que padece, el tratamiento y la edad. Para ser efectiva y segura, la actividad física debe tener en cuenta cinco criterios básicos: estado del individuo, tipo de ejercicio, intensidad, frecuencia y duración.

 Cuáles son los efectos beneficiosos del ejercicio?

Existen evidencias científicas sobre los efectos positivos de una vida activa en las personas a tratamiento por cáncer.

Se observó que determinados síntomas como náuseas, astenia, alteraciones en el sueño, dolor, ansiedad y depresión mejoraban significativamente en el grupo de personas que realizaban ejercicio aeróbico varios días a la semana (caminar, gimnasia de mantenimiento…) respecto al grupo de personas que no realizaban ningún tipo de actividad física.

Otro aspecto que debes tener en cuenta, es que en general los tratamientos que se administran en el cáncer pueden hacerte ganar peso. Una dieta equilibrada, rica en frutas y verduras y la realización de ejercicio físico pueden prevenir una ganancia de peso importante.

Alguno de estos consejos te puede servir para que sigas siendo activo incluso durante el tratamiento: 

 •Habla con tu oncólogo sobre la posibilidad de hacer alguna actividad física y sigue sus consejos.

 •Piensa qué tipo de ejercicio te apetece hacer y, si es posible apúntate a un gimnasio o pide a un/a amigo/a o familiar que te acompañe. En este momento el apoyo social es importante y te puede ayudar a cumplir con tu propósito.

 •Planifica tu tiempo y fija una hora para hacer la actividad física que hayas elegido.

 •El día que recibes tratamiento y los días posteriores o si te encuentras más cansado, reduce la actividad tanto en intensidad como en tiempo. En ese caso sería suficiente 5 o 10 minutos al día (aunque estés cansado el ejercicio puede ayudarte a controlar síntomas).

 •Evita hacer ejercicio que te deje extenuado, el propósito no es entrenarse para una competición, sino obtener los beneficios de una vida activa y, con 30 minutos diarios es suficiente.

Mar Gayu

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